¿Agua con azúcar contra las agujetas?|Dieva

¿Agua con azúcar contra las agujetas?|Dieva

Las agujetas “son el resultado de las microrroturas del citoesqueleto [soporte interno de la célula]”, así las define Carlos Romero, osteópata, fisioterapeuta y profesor del Departamento de Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud, el Ejercicio y el Deporte de la Universidad Europea de Madrid. Suelen aparecer durante las 24 ó 48 horas posteriores a la realización de la actividad física y “‘per se no entrañan ningún riesgo para la salud’”, añade Fernando Gutiérrez Ortega, director del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD).

También pueden explicarse como “una serie de procesos inflamatorios que surgen como consecuencia del trabajo mecánico de contracción muscular, concéntrico, excéntrico e isométrico. Las dos últimas son traumáticas para el músculo y pueden ocasionar daños”, según la doctora en Medicina y Cirugía General, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, Margarita Pérez Ruiz.

Las agujetas son evitables y el secreto está en establecer una rutina de entrenamiento constante: “No se debe atajar el proceso porque es regenerativo, lo que se puede hacer es que sean menos dolorosas”, añade la doctora.

¿Qué ocurre en el cerebro?

La hipersensibilidad generada por las agujetas supone la disminución del rango de movimiento articular, pérdida de fuerza y rigidez muscular, entre otros efectos. Se manifiesta a consecuencia de la reducción del umbral de dolor a la estimulación mecánica, de tal manera que impulsos que habitualmente no ocasionan molestia alguna pueden desencadenar una sensación desagradable; este proceso es laalodinia mecánica.

Según la ‘Teoría del Síndrome General de Adaptación’ de Hans Selye, el cuerpo elabora una respuesta ante un factor que le resulta estresante, atravesando entonces tres fases; alarma, resistencia y agotamiento. Las agujetas son la reacción ante el impulso extraño y por tanto surgirían como resultado de las tres fases.

Una vez superadas, una leve similitud con el principio de supercompensaciónpodría explicar por qué con el tiempo realizando la misma actividad a igual intensidad no aparecen.

El cuerpo se habitúa a ese estímulo y lo reconoce.

Fuera mitos…

Las agujetas no desaparecen por arte de magia con remedios caseros. El ácido láctico producido en el ejercicio no se cristaliza en las fibras musculares ocasionando pinchazos y dolor. Por tanto beber la mezcla de agua con azúcarpara disolver los cristales de lactato inexistentes carece de sentido. Además, las personas con la enfermedad de McArdle también padecen agujetas y sin embargo no producen lactato.

Como indica la doctora: “La glucosa sería la solución si las agujetas fueran unproblema energético, pero si ése fuera el motivo, el dolor se produciría durante el ejercicio, no al cabo de uno o dos días”.

El director del Centro de Medicina del Deporte de la AEPSAD afirma que “para que desaparezcan cuanto antes, se debe realizar la misma actividad física que las ocasionó, aunque de forma suave; de esta manera aumenta el riego sanguíneo en la zona afectada, lo que facilita el lavado de metabolitos y productos de desechomitigando el dolor“.

Según el profesor Carlos Romero, “se debe realizar descanso activo y estiramientos pasivos a ser posible con la ayuda de un ‘foam roller’ (rodillo de espuma)”.

Para evitar su aparición se debe aumentar de forma paulatina la intensidad y duración del entrenamiento, calentando y estirando después de realizarlo.

Una vez que las agujetas aparecen, el dolor puede reducirse por medio de la recuperación activa, el masaje deportivo, la inmersión en hielo, la práctica de yoga y según la doctora Pérez Ruiz: “Tomando antinflamatorios no esteroideos, siempre y cuando las agujetas ya hayan aparecido, nunca antes de tiempo”.

Fuente: http://bit.ly/1NzjPTL por Laura Diez

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